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Carles Puigdemont eligió la segunda persona para dar énfasis a su malestar con el discurso del martes del Rey Felipe VI sobre la situación en Cataluña. Puigdemont afirmó que la Constitución otorga al Constitucion de australia en español pdf un papel moderador que en ningún caso ha tenido, y le obliga a respetar a todos los españoles, algo que en su opinión no está haciendo con los independentistas. Además, acusó a Felipe VI de allanar el terreno para que Rajoy liquide las aspiraciones de soberanía del pueblo catalán. Como hizo el Rey el martes, Puigdemont quiso dirigirse también a los ciudadanos mediante una declaración institucional que, por primera vez, fue contestada en algunos puntos de Cataluña con una cacerolada, aunque de menor intensidad que las que promueven los independentistas.

Los ataques a Felipe VI fueron reiterados, e incluyeron el hecho de que en su mensaje institucional del martes no dijera ninguna palabra en catalán. Se lo digo en la lengua que sé que conoce y habla: con su decisión usted decepcionó a mucha gente en Cataluña que le aprecia y le ha ayudado en momentos difíciles de la institución, reprochó Puigdemont. Si el Rey le acusó el martes de incumplir la Constitución y el Estatuto y le echó en cara su deslealtad inadmisible y su conducta irresponsable, el presidente catalán denunció ayer que el Monarca se dirigió sólo a una parte de la población e ignoró deliberadamente a los millones de catalanes independentistas. Además, le acusó de olvidar a quienes han sido víctimas de una violencia policial que ha helado el corazón a medio mundo el pasado 1 de octubre.

En un mensaje que no incluyó ninguna mención explícita a la independencia, y que buscó ser conciliador con todos excepto con el Rey y el Gobierno, el presidente catalán dijo que constituye una grave irresponsabilidad no aceptar las opciones de mediación en el conflicto, que asegura que existen. No obstante, también afirmó que el Govern no se desviará ni un milímetro en sus planes. Las palabras del president llegan después de que, desde la Generalitat y desde otros frentes, se hayan multiplicado los intentos de que Rajoy acceda a mantener una negociación. Los independentistas buscan cargarse de razones porque saben que es difícil que el Gobierno acepte mantener conversaciones mientras la amenaza de la declaración unilateral de independencia esté sobre la mesa. El propio Puigdemont se ratificó, en una entrevista en la BBC, en que ya ha tomado una decisión, aun siendo consciente de que le puede costar penas de cárcel. Vamos a declarar la independencia 48 horas después de los resultados oficiales, dijo el presidente de la Generalitat. La fecha de publicación de esos resultados oficiales de un referéndum que careció de garantías, en parte por la actuación policial, es inminente, aunque sigue rodeada de misterio.

Todavía no se conoce, por ejemplo, quiénes son ahora los miembros de la Sindicatura Electoral que, según la Ley del Referéndum suspendida, son los encargados de esa tarea. Los componentes primigenios de ese organismo, todos cercanos al proyecto independentista, dimitieron en bloque después de que el Tribunal Constitucional los amenazara con una multa de 12. 000 euros diarios si seguían ejerciendo esas funciones de control y administración del referéndum unilateral. Puigdemont también mostró un tono muy diferente que en su mensaje institucional en otra entrevista concedida al diario alemán Bild, en la que aseguró que ya se siente presidente de un país libre y acusó al Gobierno español de actuar como un Estado autoritario, informa Carmen Valero.

Fíjense lo que sucedió el domingo: fue violencia contra gente pacífica que sólo quería votar, sostuvo Puigdemont, que añadió: El Gobierno español ha encarcelado a opositores políticos, ha ejercido influencia en los medios de comunicación y bloqueado páginas de internet. Qué diferencia hay con un Estado autoritario? La vicepresidenta del Gobierno respondió en cuestión de minutos a la comparecencia de Puigdemont. Sáenz de Santamaría lamentó el empecinamiento del presidente de la Generalitat en su deriva contra la legalidad. Es un dirigente, dijo, contra la ley, contra las instituciones y contra Europa. En La Moncloa se siguió con estupor un discurso que, según fuentes de Presidencia, le situaba claramente fuera de la realidad.